
Reyes Guardianes del Buda
Los Niō, conocidos en japonés como Kongō Rikishi, son un par de guardianes divinos de aspecto iracundo y musculatura imponente que custodian las entradas de los templos budistas en todo el este de Asia. Pertenecen a la categoría de deidades protectoras tenbu y se consideran manifestaciones del bodhisattva Vajrapāṇi, una de las figuras más antiguas y poderosas del panteón mahayana. Según las escrituras budistas, acompañaron al propio Gautama Buda sirviéndole como protectores personales.
Dentro de la tradición generalmente pacifista del budismo, los Niō encarnan el principio de que la fuerza física puede emplearse legítimamente para defender el Dharma contra el mal. Su aspecto aterrador — músculos prominentes, expresiones furiosas y posturas marciales — tiene como fin intimidar a los espíritus malignos y proteger a los fieles al ingresar en un recinto sagrado. También se les identifica con Mahasthamaprapta, el bodhisattva del poder en el budismo de la Tierra Pura, y con Vajrasattva en la tradición tibetana.
Las estatuas de Niō se exhiben habitualmente en parejas a ambos lados del portal principal de un templo: una con la boca abierta y otra con la boca cerrada, simbolizando el primer y el último sonido del alfabeto sánscrito. Su presencia en las entradas de los templos los convierte en uno de los iconos más reconocibles de la arquitectura sagrada budista del este de Asia.
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