Diosa de la Protección y la Curación
Kujaku Myōō, el Rey de la Sabiduría del Pavo Real, es una deidad de la clase Myōō en el budismo esotérico, representada de forma única no con una expresión airada sino con un semblante sereno y compasivo. Sentado sobre un pavo real, esta deidad encarna el poder de neutralizar venenos, alejar calamidades y traer lluvia durante las sequías. La legendaria capacidad del pavo real de consumir serpientes venenosas y plantas tóxicas sin sufrir daño se convirtió en un símbolo central de purificación espiritual y gracia protectora.
Amplamente venerado en las tradiciones esotéricas del Shingon y el Tendai, Kujaku Myōō está asociado con rituales realizados para poner fin a las sequías, evitar epidemias y garantizar partos seguros. Históricamente, se ofrecían oraciones a esta deidad en los principales centros esotéricos, incluidos el Monte Kōya y el Monte Hiei. El Kujaku Myōō-kyō, una escritura dedicada a esta deidad, describe poderosos cánticos dhāraṇī utilizados para invocar bendiciones protectoras.
Kujaku Myōō suele representarse con cuatro brazos sosteniendo una flor de loto, una pluma de pavo real, un cidro y un ramo de follaje auspicioso. A diferencia de la mayoría de los Myōō, representados bajo formas iracundas y furiosas para someter el mal, la apariencia apacible de esta deidad refleja un enfoque compasivo para vencer el daño. El pavo real sirve a la vez como montura y como símbolo, representando la transformación del veneno en sabiduría y el triunfo de la pureza sobre la corrupción.
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