Guardián de los niños y los viajeros
Jizō (Kṣitigarbha) es un bodhisattva ampliamente venerado en todo Japón como protector compasivo de los vulnerables, especialmente niños, viajeros y las almas de los difuntos. Representado con frecuencia como un monje apacible que sostiene un bastón y una joya que concede deseos, se cree que guía las almas a través del sufrimiento y ofrece consuelo a los afligidos.
Entre las múltiples formas de Jizō, el Jizō de los 'bebés del agua' está vinculado a la consolación de los mizuko, espíritus de niños perdidos antes o poco después del nacimiento. Los devotos ofrecen oraciones y pequeñas estatuas de piedra para aliviar el sufrimiento de estas almas e invocar la misericordia sin límites de Jizō.
El culto a Jizō está profundamente arraigado en el budismo popular japonés, con innumerables estatuas al borde del camino y templos dedicados repartidos por todo el país. Su papel como incansable auxiliador de quienes se encuentran en apuros refleja el ideal del bodhisattva de permanecer en el mundo hasta que todos los seres sean salvados.
1 lugar