
Deidad de la alegría, la felicidad y la buena suerte
Hotei es una figura muy querida en el budismo japonés y en la religión popular, inspirada en un legendario monje chino llamado Qieci, que habría vivido a finales de la dinastía Tang y durante el período de las Cinco Dinastías en la actual ciudad de Ningbo, en la provincia de Zhejiang. Es fácilmente reconocible por su enorme barriga, su expresión jovial y el gran saco de tela que lleva consigo a todas partes. En el budismo Chan, llegó a ser identificado con el futuro Buda Maitreya, y su culto se extendió desde China hasta Vietnam, Corea y Japón.
En Japón, Hotei ocupa un lugar especial entre los Siete Dioses de la Fortuna, un grupo de deidades asociadas a la buena suerte, la prosperidad y la felicidad. Con frecuencia aparece representado en pinturas a tinta y en la iconografía de los templos, y su imagen es habitual en santuarios, templos y en el arte decorativo cotidiano.
Hotei encarna la alegría, la abundancia y el contentamiento, y los relatos que lo rodean destacan su amor por la comida, la bebida y la compañía de la gente sencilla. Se dice que su saco de tela está lleno de preciosos regalos y de los deseos de quienes lo veneran. Aunque en Occidente a veces se le confunde con Gautama Buda, Hotei es una figura distinta cuya calidez y generosidad siguen inspirando devoción en todo el Asia Oriental.
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