
Dios de la longevidad y la sabiduría
Jurōjin es una de las Siete Divinidades de la Fortuna de la mitología japonesa, venerado como dios de la longevidad y la sabiduría. Se dice que vivió durante 1.500 años, y sus devotos buscan su bendición para una vida larga, segura y feliz. Sus orígenes se remontan a la tradición taoísta china, donde se le asocia con el Anciano del Polo Sur, identificado con la estrella Canopus.
Suele representarse como un anciano de baja estatura con una larga barba blanca y una cabeza alta y calva, portando un bastón y un abanico. Un pergamino atado a su bastón registraría la duración de la vida de todos los seres vivos, y en ocasiones se interpreta como un sutra budista. Animales longevos como el ciervo, la grulla y la tortuga le acompañan como símbolos de larga vida, y también se le muestra sosteniendo un melocotón de la inmortalidad y llevando una calabaza que contiene un elixir de vida eterna.
Jurōjin está estrechamente vinculado a Fukurokuju, otra de las Siete Divinidades, y en algunas tradiciones ambos comparten el mismo cuerpo divino. Introducido en la tradición artística japonesa por pintores budistas zen, se convirtió en un motivo popular de la pintura con tinta china desde el período Muromachi hasta la era Edo, con obras destacadas de maestros como Sesshū y Maruyama Ōkyo.
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